¿Quiere cargarse el director deportivo del Murcia a Adrián Hernández?

Julio Algar siempre ha tenido una relación fría con el profesional que ocupa el banquillo que el anterior quiso seguir ocupando y pudiera ser que uno de sus apoyos en el Consejo ha hecho encender las alarmas para ‘informar’ que el técnico se encuentra en el alambre

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Técnico
Adrián Hernández, en el momento previo a comenzar una rueda de prensa. /FOTO: A. H.

No una, ni dos, ni tampoco tres personas. Más, unas pocas más son las que nos han asegurado que el director deportivo del Real Murcia, Julio Algar, está frito por ver en la calle al técnico del equipo Adrián Hernández. Pero como en ENTRENADORES FÚTBOL ESPAÑA no le hemos concedido la oportunidad de manifestarse, porque es que aparte sabíamos cuál iba a ser su contestación, rebajamos la veracidad con la que nos cuentan los hechos con pelos y detalles para convertir la afirmación en cuestión. Es el beneficio de la duda que se le otorga a este madrileño de 51 años, antiguo lateral diestro del Castilla, Villarreal, el Córdoba CF, el Lorca CF,  el Cartagonova o el Figueres que se puede estar sintiendo ahora señalado porque el equipo grana perdió el pasado domingo ante el Recreativo de Granada por 1-2 y así ha arrancado el campeonato en el subgrupo 4B de Segunda B con tantas victorias, como empates y derrotas: una. Demasiado poco, debe estar pensando, para un club que dispone de un presupuesto de 900.000 euros para la estructura deportiva.

Ahora bien, lo de Algar con Adrián Hernández viene de largo. No se debe a tres resultados. La ojeriza remite a la temporada pasada, sin ir más lejos. Principalmente, nos cuentan desde la Región vecina, porque Algar tenía la intención de seguir desarrollando la doble función por la que fue contratado en marzo de 2019: ser director deportivo -que lo sigue siendo- pero también entrenador (ya no). Y de ahí a que el fichaje de Adrián no lo cerrara Algar, a quien aquello cayó como un jarro de agua fría, sino la facción del Consejo de Administración del Real Murcia, entre la que se encuentra el presidente Francisco Tornel, que en la división interna existente se posiciona en favor del técnico de Churra.

Julio Algar, director deportivo del Real Murcia y entrenador del club grana antes de la llegada de Adrián Hernández. /FOTO: REAL MURCIA

A partir de ese comienzo forzado, todo fue mal. Y más claro se puso de evidencia cuando el director deportivo metió en la plantilla con calzador a su propio hijo. Algo insólito y realmente curioso pero que ya también había hecho en la Cultural Leonesa o el Lorca. Hablamos de un chaval magnífico de 24 años, del mismo nombre y apellido que su progenitor, que sin embargo como central lo más que había conseguido era haber jugado diez encuentros con el Guijuelo en Segunda B (2017/18). Por aquello de que se trataba de un jugador con la calidad tan justa que ha terminado recalando en La Unión de Tercera, Adrián Hernández se opuso a su incorporación. Pero lo cierto es que al final acabó tragando por no crear más líos y no tener que renunciar tan pronto a su sueño de entrenar al Real Murcia, pues el preparador se trata de un enamorado grana desde que naciera.

El tema está en que como Adrián Hernández hizo una más que digna temporada, pues con un equipo más bien ramplón acabó en la octava posición del grupo cuarto de la Segunda B y encima se proclamó campeón de la Copa Federación las aguas volvieron a su cauce. Pero sólo de puertas para fuera, porque lo cierto es que entre bambalinas Algar y Adrián perdieron la comunicación al punto de que era inexistente cuando acabó el curso, que es lo que justamente motivó que de alguna manera el presidente Tornel les llamara al orden y les conminara a entenderse como paso previo a la renovación de ambos. Y de alguna manera se podría decir que hasta lo hicieron, pero siempre después de dejar heridas aún por supurar. Y es que los defensores de uno y de otro en el Consejo airearon en prensa ciertas cuestiones que les invitaban más al distanciamiento que al apretón de manos. Por ejemplo, de Adrián Hernández se hizo trascender que quería ocuparse también de la dirección deportiva cuando realmente lo que pretendía era tener cuota de decisión en la confección de la plantilla.

De un colectivo que ha comenzado renqueante y ya ha hecho desatar alguna que otra tormenta. Tras caer a las primeras de cambio en la Copa Federación ya empezaron a cernirse los nubarrones. Pero es que la marcha en competición (con la obtención de cuatro puntos sobre nueve posibles) no está ayudando en nada.

De modo que Adrián Hernández vuelve a estar en el punto de mira de Algar, quien parece que tiene su principal aliado en el Consejo de Administración en un tal Emilio García. En un caballero que fue jugador y estuvo al mando de Algar en el Molinense de la Tercera murciana, según nos cuentan. Precisamente nos dicen también que a este señor se debe el hecho de que haya trascendido al exterior la más que latente posibilidad de que la cabeza de Adrián Hernández acabe rodando si no mejoran los resultados. Y todo, claro, con la anuencia de Algar y con el más que seguro desmentido de García. Vamos, lo damos por hecho.

El caso es que este viernes el técnico murcianista ha dejado bien a las claras la incertidumbre en la que vive. De hecho, ha manifestado en rueda de prensa que “n¡ cuestionado ni no cuestionado. A mí nadie me ha venido a decir que me la juego en estos tres partidos. Ni nadie me ha llegado y me ha dicho: ‘confiamos ciegamente y vas a estar sí o sí’. Ni una cosa, ni la otra», ha reflejado quien cuenta con el apoyo mayoritario de la afición y como ya quedó dicho, con el de Tornel. Con el de un notario que fue lo suficientemente valiente y murcianista para exponer su patrimonio en salvar al club. Hasta ahora, bastante ha tenido con levantar las alfombras, atender a supuestos inversionistas y salvarse del fuego amigo/enemigo (su predecesor en el cargo Chema Almela le quiere hacer pagar que lo expulsara del Consejo). Aunque quizás haya llegado el momento de que vuelva a saltar al césped porque la situación creada comienza a salirse de madre.