Color esperanza: Menéndez reduce la operación milagro a sólo dos puntos

El triunfo del asturiano al mando del Albacete Balompié contra el Real Zaragoza deja a los manchegos a sólo dos puntos de la zona permanencia, tras la disputa de la jornada al completo

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Entrenador
Alejandro Menéndez, en un momento del entrenamiento. /FOTO: ALBACETE BALOMPIÉ
 Cuando el asturiano Alejandro Menéndez tomó el mando del Albacete Balompié al término de la jornada 17 del campeonato en Segunda división la situación de los manchegos poco menos que era desoladora. Se encontraban en la última posición de la tabla, a cuatro puntos de la zona de permanencia y lo que era más desconcertante: con sólo dos triunfos en su casillero. Algo que convertía en poco menos que en una ‘operación milagro’ que el equipo se mantuviera.
 
Pues bien, cuatro choques después se puede comenzar a decir que aquel fichaje que parecía que fue a la desesperada, un ‘low cost’ en toda regla, está dando sus resultados. Porque la victoria por la mínima ante el Real Zaragoza del pasado viernes, unida a la conjunción de marcadores en los otros partidos, no sólo hace caldear las calderas del Carlos Belmonte, sino que también soñar con la permanencia. Con una salvación que antes poco menos que se daba por imposible y que ahora queda a sólo dos puntos.

 

Confidencial: Menéndez, el técnico que casi nunca opinaba de los ‘heridos’

 
Menéndez, un tipo honesto, cabal y buen compañero donde los haya, ha saldado con el más que positivo saldo de dos triunfos y un empate los cuatro partidos en los que ha estado al mando. Y eso arroja otra consecuencia también para su análisis. Si la Liga hubiera arrancado en el mismo momento en que el asturiano tomó el mando el Albacete sería ahora décimo tercero, pero ojo con diez equipos de los que tiene por delante con un encuentro más.
 
El técnico es consciente de que no está todo hecho. De que aún hay que empujar bastante. Y de que a él también le tocará sufrir una curva, o dos o tres. Pero ya no hay quien le quite que ha recuperado la maltrecha esperanza de toda una ciudad. Y eso no tiene valor. Ya hay color esperanza.