Mendiondo, en exclusiva: «La AD Mérida puede subir de Segunda B a Primera, igual que en mi época»

El emblemático exdefensor del Atlético, Rayo Vallecano, del club emeritense o Espanyol, asistente de Luis Aragonés en la Selección, ve su futuro como entrenador en el extranjero, pero dice que “si mañana me llama un Tercera de Madrid, voy, no se me caen los anillos”

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Entrenador
César Mendiondo, en una rueda de prensa.

Para ENTRENADORES FÚTBOL ESPAÑA resulta un verdadero placer charlar con el que fuera insigne defensor, durante las décadas de los ochenta y los noventa, César Mendiondo. Ya saben, nos referimos al madrileño de 52 años al que distintas generaciones lo tienen en cromos del Rayo Vallecano, el Espanyol o el Mérida, tras haberse formado en un Atlético del que también se siente. El caso es que después de haber sido asistente de Luis Aragonés en la mismísima selección española o en el Fenerbahce, de haber hecho lo propio con Roberto Carlos en el Sivasspor también de Turquía, o de haber dirigido efímeramente al Torrejón o el Hapoel de Tel Aviv de Israel, espera una nueva oportunidad para poder volver a desempeñar la “fascinante tarea de entrenar”.  Y todo, sin variar un ápice su personalidad, Es un tipo sencillo, auténtico, de los de ‘al pan, pan, y al vivo, vino’, porque ha logrado mantenerse impermeable a circunstancias e imponderables. No es de extrañar así que sus ruedas de prensa «sean muy divertidas». O que pese a verse en el futuro en el extranjero, no trague con lo que entiende que no debe de tragar. Literalmente. En China se recuerda «comprando lentejas en un bazar» y teniendo problemas con directivos por negarse a comer «carne de perro o murciélago». Ja, ja, ja. Único.

 – ¿En qué punto se encuentra su carrera? ¿Cómo se la plantea?
– Ahora mismo me encuentro en el paro. Hace un año vine de China de trabajar en un proyecto en el que ejercía como director y tutor en una escuela de formación de entrenadores. Pero surgió lo del coronavirus y rompí el contrato. Y ahora estoy entablando conversaciones con diferentes países para encontrar destino. Como en la mili.

-¿Lo ve complicado en España?
– Sí, para mí en España está prácticamente cerrado. Yo casi no he tenido ninguna oportunidad de trabajar en este país. Desde el principio en que comencé siendo asistente con Luis Aragonés, tuve dos pasos por Turquía, una con el Sabio y otra con Roberto Carlos, una más en Israel y otra, en China.

-¿Y a qué cree que se debe?
-Pues a que no intereso.

-Veo que lo tiene muy asumido…
-Claro, como yo hay muchos entrenadores españoles, que no se conocen en este país y están entrenando fuera. Y sí, si lo tengo asumido. Y no hacerlo sería un auténtico desastre. Claro que me gustaría entrenar en España. Pero hay muchos entrenadores y pocos equipos. Por tanto, yo he optado por la vía del extranjero, que es donde me han abierto las puertas. En España, no. Pero no le echo la culpa a los clubes, sino a que la vida es así.

-¿Entrenaría en Segunda B?
-Lo hice hasta en Tercera, al Torrejón. De vueltas de la selección me quedé seis meses en el paro, me llamaron y fui. No se me caen los anillos. Si mañana me llama un Tercera de Madrid, voy. Voy al primer equipo que me llame, porque lo que me gusta es entrenar.

-¿Cree que ha sido mejor jugador que entrenador?
-No, no. Al revés. Si he sido mejor jugador lo tendría muy mal de entrenador. Lo que pasa es que no me ha llegado la oportunidad. Pero soy paciente. Sé que la tendré.

-Esos planteamientos de salir fuera implican tener el apoyo de su familia, si no fuera así sería complicado…
-Eso es así, yo siempre digo que mi mujer es futbolista. Me conoce desde los dieciocho años y ha venido conmigo a todos los sitios a los que he tenido que ir. Y mis dos hijos, que ya son mayores, saben que su padre ha sido entrenador y también futbolista. Y esa vida está como asumida. Tenemos una vida privilegiada.

-Pepe Murcia, del que usted fue ayudante en el Atlético de Madrid, nos decía que una de las claves de haber podido triunfar en el extranjero era haberse sabido adaptar a la cultura y costumbres de cada nación. Eso debe de formar parte del credo de un entrenador que haga las maletas para cruzar fronteras, ¿no?
-No, para mí no. Tú vives en Turquía y sigues haciendo la misma vida que haces en España si quieres. Yo es por lo que opto. No me cierro a lo que tengo. Yo voy a un bazar y me compro mis lentejas, que me gustan mucho, y me las preparo. Yo no voy a un sitio y hago todo lo que hay que hacer en ese sitio. A mi me gusta el café cortado. Y si yo voy a un sitio donde te ponen té que sabe a rayos, pues me sigo tomando mi café cortado. Y si en China me ofrecen comer carne de perro o murciélago, pues no lo como. Y eso me ha costado algún disgusto. ‘Oiga, que no como perro. Ya me puede decir usted que es muy importante para el club que coma perro, que no lo hago’. También me dijeron que me comiera un escorpión que estaba muy rico y no me dio la gana…

-(El periodista ya no puede contener las carcajadas)..
-Las cosas son así, macho…

-De tenerlo en estampas y conocer que usted es así de divertido, sorprende..
-Ja, ja. Mis ruedas de prensa son muy divertidas. Porque digo lo que pienso haya un micrófono o veinte delante.

-¿Y oiga, eso no es un riesgo?
-Mire, mi padre, que fue el jugador más joven debutar en la Copa de Europa con el Atlético, con sólo dieciocho años, y que fue también entrenador, me dijo: ‘las ruedas de prensa son terribles. No mientas. Si dices cosas que no piensas al final se van a volver en contra tuya’.

-¿Y esa forma de ser no le causó ningún problema ya como jugador?
-Ja,ja,ja, sí claro. Si la gente no cambia. Me he llevado muchas hostias por decir lo que pensaba.

-Oiga, alguien como usted se necesita en el fútbol español de ya para ya…
-Je, yo he tenido los tres mejores entrenadores del fútbol español. Son Luis Aragonés, Javier Clemente y José Antonio Camacho. Esos son los tres mejores entrenadores. Al menos en nuestra época.

-Los tres con muchísima personalidad…
-Todos unas bestias. De personalidad, de carácter, de saber llegar al jugador…

-Y Aragonés le dio su cancha…
-Sí, yo era su coaching y assistant coach. Pertenecía a su cuerpo técnico. Estuve en el Mundial de 2006 y en la Eurocopa de 2008. Y ya de ahí Luis me ofreció ir con él de segundo al Fenerbahce de Turquía. Es un entrenador que me dejó mucha huella. Yo soy un Luis Aragonés en pequeño. Ser como él es imposible. Transmito lo que me transmitió él. Esto es, hacer una presión media, estar muy juntos, salir bien a la contra, tener la pelota, tocar, tocar, tocar… Y todo partiendo del hecho de que los entrenadores no tenemos la llave. Cuando tienes cinco o seis jugadores buenos en un equipo las cosas salen solas. El fútbol son cien mil cosas juntas y al final ganan los partidos los que mejor lo interpretan.

-Como jugador usted comenzó destacando en el Rayo Vallecano…
-Sí, una etapa muy bonita. Y al final conseguí que ganaran dinero conmigo, Veintidós millones de pesetas  vendiéndome al Espanyol. Es un equipo al que sigo. Iba al campo cuando podía. Yo vivo en Moratalaza, que queda cerca del campo de Vallecas y me iba paseando al equipo.

-En el RCD Espanyol usted militó durante seis temporadas. Eso debe marcar mucho…
-Sí. El Espanyol ha bajado veintiséis años después de que yo lo descendiera. Y ahora hay que volver a subirlo como hicimos nosotros. Y bueno, tengo un recuerdo infinito y maravilloso de Sarríá. Evidentemente a ese club le voy a desear lo mejor porque lo quiero y lo voy a llevar siempre en el corazón. Y mis hijos también. En casa nunca hemos dejado ser periquitos.

-Usted fue buque insignia del desaparecido CP Mérida, equipo con el que compitió en Primera y del que fue secretario técnico. Me imagino que le dará pena su situación actual.
-El CP Mérida es para mí un equipo muy especial. Sobre todo por su presidente, Pepe Fouto. Fue el mejor presidente que yo he conocido en mi carrera deportiva. Entendía el fútbol y a los futbolistas. Sabía manejar un vestuario, una presidencia… Y respetar los sitios de cada uno. Eso no lo he visto con mucha frecuencia en el fútbol. Ahora la AD Mérida está en Segunda B. E igual que el otro subió a Primera, éste también puede conseguirlo. Ahora están las cosas complicadas y claro que me da pena verlo en Segunda B. El recuerdo que tengo sobre aquel club es grandioso.