Luis César pierde a su mejor aliado en el juicio en el que se le acusó de dejación de funciones

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid negó la competencia al comité jurisdiccional de la Real Federación Española de Fútbol para intervenir o ejercer un arbitraje en el conflicto

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Entrenador
Luis César Sampedro. /FOTO: WEB L.C.S.

El técnico de Pontevedra Luis César Sampedro ha perdido a su mejor aliado en el litigio que mantiene por la vía social con el Lugo CD tras su despido la pasada temporada. Y es que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid negó la competencia al comité jurisdiccional de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) para intervenir o ejercer un arbitraje en el conflicto. De este modo, será el juzgado de lo social de Lugo, y no la RFEF, el que determine si el despido del preparador de Vilagarcía se debió a cuestiones disciplinarias como alega el club lucense para no pagar la indemnización que pide Sampedro (216.000 euros) o bien si es improcedente como asegura el técnico gallego. (SIGUE DEBAJO)

El juicio en el que a Luis César Sampedro le acusan de no ser profesional en los partidos

Cabe recordar que el técnico de Vilagarcía de Arousa interpuso una demanda en el Juzgado de lo Social de Lugo por despido improcedente y aparte reclamó ante el comité de la Federación los 16.500 euros pendientes de cobrar hasta final de liga. Algo ante lo que la RFEF resolvió en favor del entrenador.

Pero el caso es que el TSJ dejó sin efecto esa sentencia dejando claro que resolver conflictos laborales es competencia exclusiva de los jueces. Y que de esta manera sigue su curso un litigio en el que el conjunto gallego para oponerse a pagar aseguró que el preparador hizo dejación de funciones y que a partir del tercer encuentro ya no realizó ni indicaciones en los choques.

«Los jugadores declararon que saltaban al campo sin saber qué tenían que hacer, que durante los partidos eran los propios compañeros los que les tenían que gritar desde la grada para corregir sus posiciones. Luis César Sampedro, incluso, llegó a preguntar a los jugadores a quién creían que tenía que poner en la alineación». Así lo recoge el extracto, facilitado por fuentes judiciales al Progreso de Lugo, que es donde se asegura que tres futbolistas significaron que a partir del tercer partido en el que estuvo al mando del equipo –tras dos primeros empates, ante Girona y Fuenlabrada– y que, lejos de motivarles, «hablaba de cosas sin sentido, sin siquiera mirarnos a la cara».