“Lo más importante es que cuando cierre los ojos pueda decir: ‘ha merecido la pena’”

El exguardameta y antiguo entrenador Juan Carlos Unzué señala que “tengo cero esperanzas depositadas en que tenga tiempo de aprovechar la cura de esta enfermedad, pero haré todo lo que pueda para que algún día llegue y muchos puedan beneficiarse de esa cura”

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Entrenador
Juan Carlos Unzué, en el momento de explicar que padecía ELA. /FOTO: TWITTER

El exguardameta y antiguo entrenador Juan Carlos Unzué ha concedido una desgarradora entrevista para la revista Panenka en la que ha contado de forma descarnada cuáles son sus sensaciones ahora que ya sabe que su vida depende de la evolución de la terrible enfermedad que padece: Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). «Para mí, ahora lo más importante es que el último día, cuando me vaya, cuando cierre los ojos por última vez pueda decirme: ‘ha merecido la pena’. Eso es todo», ha dicho quien ha hablado de una manera más de dura aún de cómo afronta la enfermedad. «No sé qué voy a conseguir y tengo cero esperanzas depositadas en que tenga tiempo de aprovechar la cura de esta enfermedad, pero haré todo lo que pueda para que algún día llegue y muchos puedan beneficiarse de esa cura, aunque entonces yo ya no esté aquí”, ha reflejado.

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El navarro ha comentado también que «siento que hemos generado un mundo excesivamente rápido y focalizado en el objetivo. Muchas veces, por fijarnos sólo en el objetivo, nos olvidamos de saborear el día a día y disfrutar del camino. Si no disfrutas del trayecto te estás perdiendo muchas cosas. En mi caso, que me hayan acotado la esperanza de vida ha hecho que me convenza, más si cabe, de la necesidad de disfrutar del aquí y del ahora. Pienso poco en el futuro, y cuando me viene algún pensamiento relacionado con él, mi cabeza vuelve de forma automática al presente: ‘voy a aprovechar lo que tengo, que lo que viene es mucho más jodido. No te quejes de hoy, que es de puta madre'».

Finalmente, Unzué retomó el camino reivindicativo. «No podemos dejar que una sola persona de este país se deje ir porque no la ayudamos, porque cree que es una carga económica para su entorno. No es justo y no lo merece nadie. Falta implicación de la administración, a nivel de investigación y de ayudas porque es una enfermedad que se sufre en casa, no en el hospital. Me parece perfecto tener el derecho a una muerte digna, a través de la eutanasia, pero lo que estamos reivindicando es el derecho a una vida digna. Cuando me pongo en pie y arranco a andar noto un cambio abismal. No puedo hacer cosas que hacía hace dos años, pero echo la vista atrás y pienso, ‘que me quiten lo bailado'».