La nueva normalidad del rey de los ascensos Abel Gómez

El exjugador que llegara a subir hasta en siete oportunidades está a la espera de la llamada que le transporte a la actividad tras su curioso paso por el Sanluqueño, donde fue cortado tras renovar y lograr una permanencia

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Entrenador
Abel Gómez, en el cartelón que anunció su renovación

El exfutbolista granadino Abel Gómez (20/02/1982) hizo historia en el fútbol español por la ‘sencilla’ razón de que consiguió hasta siete ascensos a lo largo de su fructífera y dilatada carrera. En total, ahí es nada, redondearon la increíble cifra de siete: cuatro a Primera División (Murcia, Xerez, Granada y Córdoba), dos a Segunda División (Cádiz CF y Lorca FC) y uno más a Segunda División B (Sevilla Atlético). Y claro, eso lo convirtió en un jugador top, en un mediapunta con un guante en la zurda que hasta la fecha no ha tenido parangón en el balompié nacional.

Por eso, seguramente, se dio por muy bien recibida la decisión que tomó a principios de 2019. Más que las pilas sintió que se le gastaba la ilusión, poco o nada le queda por conseguir, y de una pirueta saltó al banquillo. Tras jugar un último partido el 20 de enero ante el Ibiza, tres días después se daba la noticia. Y es que Abel Gómez se estrenaba como entrenador en el Atlético Sanluqueño, club en el que hasta la fecha había formado parte como jugador de la primera plantilla. Tenía ‘sólo’ 36 años.

Destituido el cordobés Rafael Carrillo, el equipo gaditano confiaba ciegamente por el ‘futbolista récord’ porque lo cierto es que lo firmó por lo que restaba de temporada y una más. Su objetivo era claro: salvar a los verdiblancos del descenso a Tercera. Y lo cierto es que, tras diecisiete partidos el objetivo se cumplió. Siete empates y cuatro empates muy bien celebrados por la afición sanluqueña dieron por buena la apuesta. Y sirvieron como inmejorable prólogo a una temporada, la 2019/20, a la que aún quizás Abel le busque explicación.

Abel Gómez, en el transcurso de una rueda de prensa. /FOTO: CP VILLARROBLEDO

Tomen nota. El 10 de enero del presente año volvía a saltar la noticia: la gran primera vuelta que había realizado el Atlético Sanluqueño, que había acabado el primer tramo liguero en la duodécima posición del grupo cuarto de Segunda B con 25 puntos, fue suficiente para que la directiva del club verdiblanco siguiera apostando más allá de final de temporada por su técnico. Y de hecho le renovó hasta 2021. Pero ojo, porque aquí viene lo mejor. O, mejor dicho, lo peor. El 9 de marzo posterior, Abel Gómez volvía a ser noticia. Por un balance acorde a lo que realmente tenía -siete victorias y nueve triunfos en veintiocho partidos- y sin estar ocupando plaza de descenso, el Atlético Sanluqueño anunciaba su destitución. Fue por haber encadenado seis derrotas consecutivas, sí, pero que no habían supuesto que el equipo cayera al pozo.

Y ni mucho menos para que Abel Gómez, el rey de los ascensos, y ya hasta de una permanencia como técnico, se haya desanimado. Tras haber fijado su residencia en Málaga se encuentra a la espera de la oportunidad que le haga demostrar que desde que se quedara sin trabajo no ha dejado de actualizarse. Mucho fútbol por televisión e internet y también mucho interés en que vuelva a sonar el teléfono que le trasportara a la que sería su particular nueva normalidad han presidido su día a día. La llama de la esperanza está encendida y resultados y paciencia no le faltan.