“La herida para siempre” y reflexiones de vida de Martín Demichelis

El actual entrenador del equipo sub 19 del Bayern de Munich, exjugador del Málaga CF, Atlético o RCD Espanyol, señala que “siempre voy a sufrir” por haber perdido con Argentina la final del Mundial 2014 mucho antes de la retirada, en la que comprobó que "cuando dejás de jugar, desaparece todo”

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 El argentino Martín Demichelis sigue labrando su carrera como entrenador al mando del equipo sub 19 del Bayern de Múnich. Y todo, sobre el manto de la experiencia que le aporta el haber sido futbolista profesional. Aunque lo cierto es que de aquella etapa que le hizo ser profesional en España del Málaga CF, Atlético de Madrid o RCD Espanyol aún guarda una cicatriz que tiene visos de mantenerse mientras conserve la vida. El haber perdido con la selección de Argentina la final del Mundial 2014 admite que va a ser una “herida para siempre”
Estuvimos muy cerquita. Era mi máximo sueño. Se escapó porque tuvimos casi cuatro situaciones de gol, que ni siquiera ellos las tuvieron, y el de arriba dijo que no teníamos que ser nosotros. Si les hubiesen quedado a los defensores, se puede llegar a entender que por no convivir con esas situaciones, tuviéramos más porcentaje de error frente al arco. Pero las situaciones fueron con jugadores que conviven con gol”, dijo Demichelis en Tiempo, que es donde también dejó claro que aún le resultan dolosas otras circunstancias de aquel envite.
“No las pudimos meter. Klose, el goleador histórico de los Mundiales, casi que no nos dificultó. Entró un chico, Götze, que hoy prácticamente no tiene una gran continuidad, la tuvo y nos quitó el Mundial. Siempre voy a sufrir por no haber traído la Copa” dijo el argentino.
Finalmente Demichelis explicó en Tiempo por qué dijo que el futbolista profesional vive en un mundo irreal y le cuesta tanto adaptarse a la cotidianeidad tras el retiro. “Cuando voy a Justiniano Posse, mi pueblo al sur de Córdoba, muy humilde, en las charlas de mate y de asado, salen cualquier tipo de preguntas. “¿Cómo puede ser que una persona que ganó tanto dinero después lo pierda todo?”. Muy fácil. Si un futbolista de élite aterriza en un aeropuerto y se quiere comprar unos chicles y los únicos que quedan en el kiosko valen mil dólares, lo paga. ¿Por qué? Porque quiere el chicle, sale del aeropuerto, se va a concentrar, entrena al otro día, y vuelve a viajar para jugar. El futbolista, y más cuando está en la élite, está envuelto en una rueda de exigencia constante y, de forma obligada, no debe bajar su rendimiento para poder ir a la Selección. Estás envuelto en un círculo: sos famoso, jugás en los mejores clubes, ganás muchísimo dinero, te buscan las marcas deportivas, no paran de llamarte los periodistas, y tenés un ego de querer estar en los diarios y la televisión. Cuando dejás de jugar, desaparece todo, se apaga esa luz. Te levantás al otro día y dejás de ir al club, y a los 37 años no sabés hacer otra cosa que entrenar y jugar. No tenés más compañeros, competencia, comida preparada, ropa. Nada. Dejaste de ganar mucho dinero pero tenés que gastar constantemente, porque no querés cambiar el nivel de vida. Con el agregado de que te empieza a cambiar tu cuerpo, el que viste bien durante 20 años, y te ponés gordo o flaco. El retiro es un combo explosivo. Si no sabés reinsertarte en el deporte -en la sociedad-, y si no estás bien rodeado, es difícil de administrarlo”.