La gran espina clavada de Carrión va desapareciendo

Con unos números muy aceptables, y un talante sobresaliente, el técnico está haciendo creer que es posible la salvación del Cartagena, que es con la que se quitaría la amargura de lo sucedido en Soria

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Entrenador
Luis Carrión, en un entrenamiento del Cartagena. /FOTO: FC CARTAGENA

Si la Liga hubiera arrancado el 24 de enero, que es cuando comenzó a entrar en liza el barcelonés Luis Carrión, el Cartagena sería décimo quinto clasificado en Segunda división con ocho unidades. Pero es que la Liga arrancó mucho antes, en concreto el 13 de septiembre. Y es por ello por lo que el colectivo murciano se encuentra aún metido en el pozo: es décimo noveno con veintiocho. Y claro, eso supone que al avezado entrenador aún le salen los sudores fríos. Está consiguiendo quitarse la espina que tiene clavada de su paso por Soria, donde no pudo mantener al Numancia, pero aún le restan diez finales en las que se verá si culmina su objetivo (SIGUE DEBAJO).

 

En cualquier caso, no sólo los números, sino que también las formas, están haciendo muy interesante la labor de Carrión, concretada numéricamente con un par de victorias y empates en siete encuentros. El talante, su cercanía con los jugadores y el hecho de que ‘hasta hace dos ratos’ estuviera ejerciendo como futbolista profesional, le han hecho empatizar con el vestuario. Y llegar a los aficionados. Es humilde, siempre está dispuesto a escuchar o a prestarse y eso tarde o temprano tendrá su recompensa.

Barcelona B, Gavá, Nástic, Córdoba, Terrassa, Melilla o Alavés fueron los clubes en los que se vistió de corto este que ahora se centra en Ponferradina, Albacete, Málaga o Zaragoza. Alcorcón, Tenerife, Sabadell o Logroñés serán por su parte algunos de los otros rivales frente a los que Carrión tratará de hacer ver que la experiencia acumulada en los banquillos de Córdoba, Melilla o Numancia, sobre todo Numancia, es más que suficiente para no reincidir en errores pasados. Para quitarse la espina.