Amorrortu, a la cabeza de todos los males y lo admite

El responsable de estrategia deportiva del Racing de Santander asumió como propias las iniciativas de apostar por la cantera y de fichar a Javier Rozada. Pero también promovió el fichaje de Solabarrieta, con el que se ha creado un contexto que ha motivado el fichaje de un psicólogo, pues al parecer el problema del club cántabro no es de resultados, sino de no tener las cabezas centradas

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Entrenador
Amorrostu, en primer plano. /FOTO: RTVE

La lectura más simplista que se puede realizar en torno conlleva centrar las miras en Aritz Solabarrieta. En el exjugador profesional que cuando tomó el relevo de Javier Rozada en el Racing de Santander oteaba el liderato del grupo 2A a cuatro puntos de distancia desde la sexta plaza y ahora lo observa a siete desde la octava y tras no haber podido ganar ninguno de los tres partidos en los que compitió. Sin embargo, ¿quién fue el que dio anuencia al fichaje de ambos? ¿quién decidió asumir como propia la apuesta por la cantera que decidió acometer el cuadro cántabro? Si nos hacemos esas preguntas es obvio que la respuesta nos obliga a mirar hacia arriba.

Y allí es donde encontramos al secretario técnico Pedro Menéndez, que es quien realmente apostó por Rozada. Y sobre todo, a José María Amorrortu. Un bilbaíno de nombre reconocido en el fútbol español que como responsable de estrategia deportiva dio anuencia a la contratación del primero y promovió la de Solabarrieta aun presumiendo que levantaría ampollas por las estrechas relaciones entre ambos.

Amorrortu también reclutó a Solabarrieta en su etapa como director del fútbol de base del Atlético de Madrid y volvió a depositar su confianza en él para que ingresara como entrenador en Lezama. Llegó hasta el Bilbao Athletic en una campaña 2018/19 que la inició en el Basconia, pero en la que dio el salto a raíz del ascenso de Gaizka Garitano al primer equipo. Duró 23 partidos. Acabó la campaña y no fue renovado, ya con Amorrortu fuera. Y con la sensación de que entre ambos existían los vínculos que lo han conducido al Racing.

Y que han creado unos males que por lo pronto sólo han motivado la contratación del psicólogo José Miguel Manzanares, que cuenta con más de 27 años de experiencia en psicología clínica y deportiva. Y es que a lo mejor el problema del Racing no es de resultados, es de no tener la cabezas centradas.

A la espera de lo que suceda, Amorrortu ha admitido lo dicho en este artículo. «No estamos ni mucho menos llegando a las expectativas que nos habíamos marcado y me siento máximo responsable. Pero tengo la entereza suficiente para seguir trabajando y reforzar así a la gente que está conmigo»