Exclusiva: Escobar no podrá estar en el banquillo salvo que la UD pague todo a Egea

El club charro incumplió el primer plazo de pago del acuerdo de rescisión con el argentino, éste denunció y en los días posteriores al fichaje del técnico madrileño no se liquidó el contrato del predecesor

0
100
Pumas
Sergio Egea muestra desolación. /FOTO: EL UNIVERSAL

A las mil maravillas. Al Salamanca UD le ha venido a las mil maravillas que el encuentro ante el Compostela, programado para la jornada de hoy, se aplazara por el temporal. Y es que de haberse jugado se hubiera hecho público y notable que al entrenador Lolo Escobar no se le ha podido tramitar la licencia. Y que por tanto no se hubiera podido sentar en el banquillo. Y esto es porque es que el anterior técnico del equipo, el argentino Sergio Egea, y la totalidad de componentes de su equipo de su trabajo, han presentado denuncia por la totalidad de las cantidades que se le adeuda. Algo que, ya verán, la entidad salmantina se podría haber ahorrado.

Y es que a este punto se llega porque el Salamanca UD no ha cumplido con las disposiciones establecidas en el acuerdo de rescisión que firmó el argentino y también el presidente de la entidad, Manuel Lovato. El arreglo contemplaba que las cantidades pendientes se pagarían a plazos. Pero en el documento también se incluyó una cláusula en la que se especificaba que en caso de no pagarse un plazo, el entrenador y sus auxiliares denunciarían la totalidad de las cantidades que se le adeudaran.

El caso es que, tal y como ya se imaginarán, el cuadro charro ya falló en el primer plazo. Y que Sergio Egea y su equipo, en legítima defensa de sus intereses, presentaron la denuncia. Con posterioridad ya llegaría el segundo plazo, a finales de diciembre, y el nuevo incumplimiento.

Total, que si el Salamanca UD quiere evitar ante el Dépor el bochorno de no poder presentar entrenador, tal y como se encuentra ahora el Burgos CF con Julián Calero, en el transcurso de esta semana deberá abonar todo lo que le debe a sus antiguos empleados. Un trance que se podría haber ahorrado si hubiera cumplido. Y que seguro que dará pie a que los malos de esta película seamos los mensajeros.