El fútbol espera a Gorka Bidaurrázaga, víctima de un accidente y de un ictus

El que fuera delantero del Athletic, del Badajoz, del Lleida o el Torrelavega, también antiguo entrenador del Deusto, se encuentra en inactividad futbolística por un par de fatalidades

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Entrenador
Gorka Bidaurrázaga, en una entrevista. /FOTO: YOUTUBE

El mundo del fútbol no desespera, sino que espera con paciencia a que tarde o temprano pueda regresar a la actividad Gorka Bidaurrázaga. Ni más ni menos que aquel vizcaíno que como delantero defendió las camisetas del Athletic de Bilbao, su filial, el CD Badajoz, el Lleida o la Gimnástica de Torrelavega al que un par de fatalidades le privaron de poder seguir demostrando su pasión por el fútbol en calidad de entrenador. En septiembre de 2019, que es cuando estaba al mando del Deusto de la Tercera vizcaína, sufrió un accidente de coche. Pero es que sólo unos meses después, en febrero de 2020, hace justo un año, padeció un ictus que ya que sí que le obligó a parar. “Durante mes o mes y medio solo sabía el nombre de mi mujer, no me acordaba ni de mi nombre”, señaló en una entrevista en Mundo Deportivo.

Este vizcaíno de 48 años que es hermano gemelo de Aitor, el exjugador y antiguo entrenador del CP Cacereño, comenzó a comprender que es la vida quien dispone cuando a punto estuvo de perderla al colisionar su coche con un camión.  Tuvo lugar en el puente de Rontegi, en Vizcaya, y la robustez de su vehículo lo mantuvo a salvo. Pero lo peor ya vendría después.

“En febrero me dio un ictus, el 22 o el 23. Había estado entrenando con los veteranos del Athletic en Lezama un jueves. El viernes me levanto a las cinco de la mañana, me visto y no podía coger el teléfono. Y luego me caía, me caía.  por ahí. Cuando fui al hospital no hablaba nada. Durante mes o mes y medio solo sabía el nombre de mi mujer, no me acordaba ni de mi nombre. Poco a poco he ido mejorando, ahora estoy bien, con ganas de hablar, de juntarme con la gente, de que me hable, pero me falta mucho. Ahora hablo bien, tengo ganas de estar con el logopeda para que me dé clases para hablar o no sé qué”, dijo casi a borbotones en el mes de mayo a Mundo Deportivo, que es donde ahondó un poco más en el drama.

“Durante mes o mes y medio solo sabía el nombre de mi mujer, no me acordaba ni de mi nombre. Poco a poco he ido mejorando, ahora estoy bien, con ganas de hablar, de juntarme con la gente, de que me hable, pero me falta mucho”, explicó quien no quiso ligar un suceso a otro.  “No tiene nada que ver con el accidente de tráfico que tuve en septiembre y del que me costó recuperarme”, matizó, éste a quien los médicos le dijeron que “esto le puede pasar a cualquiera y ya está. Pero estoy bastante bien”, fue concluyendo quien a la vez dio una razón para justificar lo acontecido.

“Me cojo la tensión más o menos cada semana, y todo bien. Me dijeron que podía ser un poco por el estrés del fútbol. El equipo ha estado abajo, no acababa de arrancar…”, añadió quien de esta manera dejó en espera al mundo del fútbol. «No me rindo, no desespero», concluyó Bidaurrázaga en EL CORREO.