De ser VIP en La Roja a no poder ir a la fosa de Segunda B

Julián Calero no puede ejercer desde la fosa porque el Burgos CF no ha arreglado aún con José María Salmerón, lo que ha causado hasta sorpresa en Argentina por los orígenes de sus mandatarios

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Entrenador
Julián Calero, a la izquierda, junto a Fernando Hierro en un entreno de la Selección.

“No hay categorías, hay fútbol. Todos los vestuarios huelen igual”, dijo el entrenador del Burgos CF, Julio Calero, para explicar, en lo que fue un arrebato de sinceridad, pero también de humildad, que de verse compitiendo en la Champions League (2014-2016) con el Oporto en calidad de segundo entrenador de Julen Lopetegui, hoy al frente del Sevilla FC, se viera fajándose al frente del más modesto Navalcarnero de Segunda B en la temporada 2017/18. O que de estar en primera línea en el Mundial de Rusia 2018, donde fue el ayudante de Fernando Hierro en la mismísima selección española, regresara a la categoría nacional poniéndose al mando del Rayo Majadahonda el curso pasado.

Ahora bien, en lo que sí hay categorías es en los despachos del fútbol. Ya lo sabe Calero. Por ejemplo, no hay que irse a los de la Primera división para ver que también en Tercera los hay muy bien amueblados con cabeza. Más humildes, más austeros, sí, pero gobernados por la coherencia, como es el caso del CF Motril. Tienen por costumbre no gastarse más de lo que tienen y por eso el equipo se desplaza en coches. Y luego hay algunos (despachos) de Segunda B, en la teoría muy lujosos, que desprenden un hedor a incumplimiento insoportable. Y bien que lo está aprendiendo ahora Calero, este madrileño de 50 años que se está viendo en una situación tan lamentable como sorprendente. Incluso para él mismo, y miren que ya tiene tiros dados.

Al loro. Resulta que en los dos primeros partidos de competición Calero no se ha podido sentar en el banquillo del Burgos CF, el equipo en el que se comprometió este verano, porque es que la entidad no acaba de arreglarse con José María Salmerón. Con el entrenador al que firmó en octubre de 2019 para que le dirigiera también esta temporada, no sólo en la pasada. Los resultados no fueron los apetecidos, o el club no se vio en disposición de poder soportar sus emolumentos, y el caso es le despidió. Pero sin llegarse a un acuerdo, sin cumplirse los plazos establecidos por sentencia del Comité Jurisdiccional de la Federación Española para el abono íntegro de lo que le debía, y sin llegarse a otro acuerdo. ¿Consecuencia? Que el ente federativo no diligencia la ficha de Calero. Y que éste, lógicamente, sale gravemente perjudicado porque es que aparte no puede ni debe hablar, entre otras cosas porque “desconoce cómo está el asunto”, dicen sus allegados.

Tampoco lo hace José María Salmerón, que con todo el derecho del mundo defiende lo que es suyo y seguramente entiende que los medios de comunicación deben estar para otros asuntos más agradables para sus intereses.

Pero es que aparte, tampoco habla la familia Caselli, que es quien está al mando del Burgos CF. Se desconoce pues si es porque no tiene palabras para defenderse o si por el momento sigue embargado por el bochorno que causó el comunicado de la entidad al respecto. El club dijo el viernes que la RFEF no tramitaba la ficha de su entrenador, pero no explicaba la razón, lo que causó mucha indignación en la hinchada. En una afición que ya desconfía del que viene a ser con 24 años el presidente más joven del fútbol español: Franco Caselli. La ‘marioneta’, dicen, de su padre, el más conocido Antonio Caselli: argentino también conocido por haber sido dirigente de fútbol, empresario o embajador en Malta de Argentina.

De un país en el que comienza a llamar sorprendida por la situación creada la prensa. A quienes lo hicieron preguntando a otro lado del charco ENTRENADORES FÚTBOL ESPAÑA les pudo decir lo mismo que a ustedes, que en Burgos nadie abre el pico y que la Federación Española de Fútbol, que sí que nos atendió, nos remite a las partes.