Cuando Aira lloró de rabia

El nuevo técnico del Marbella sufrió uno de los momentos más duros de su carrera cuando a una sola jornada para disputar la fase de ascenso a Segunda de 2016 fue destituido en el Real Murcia, donde ya había realizado un trabajo impecable el curso anterior (2015/16)

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José Manuel Aira espera aburrido en una rueda de prensa. /FOTO: EL IDEAL GALLEGO

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El pasado 23 de julio, el nuevo entrenador del Marbella, el leonés José Manuel Aira tuvo que vivir uno de los momentos más duros de toda su trayectoria profesional como entrenador cuando la Cultural Leonesa, el conjunto al que había llegado en el mes de junio de 2019 era apartado por el CE Sabadell de la carrera por el ascenso a Segunda A. En la tanda de penaltis, sus jugadores se mostraron sólo un poco menos acertados que sus rivales y con el tanteo de 6-7 perdieron un choque que al término de los noventa minutos reglamentarios había terminado con el resultado de 2-2. El trabajo de toda una temporada se abortaba en semifinales y es de suponer que Aira lo tuvo que pasar mal.

Ahora bien, quizás el momento más complicado de su trayectoria, o al menos, el que le hizo saltar lágrimas de los ojos, tuvo lugar un tiempo antes. Concretamente, el 8 de mayo de 2016, que es cuando acaparó el foco de la atención nacional porque es que el Real Murcia, el equipo del grupo cuarto de la Segunda B en el que militaba desde 2014, resolvió su destitución a sólo un partido de disputarse la promoción de ascenso a Segunda A que ya tenía metida en el bolsillo. Asegurada.

Cierto es que antes de la destitución el conjunto pimentonero había acumulado cinco jornadas sin ganar: UCAM Murcia (0-1), empate en el campo del Real Jaén (0-0), y nuevos tropiezos ante Recreativo de Huelva (0-1), Cartagena (2-1) y Granada B (3-4), que en este caso resultó letal porque impidió a los pimentoneros llegar al encuentro final con opciones de alcanzar el liderato que ya se aseguraba el vecino UCAM de José María Salmerón.

Pero no es menos verdad que en la campaña anterior, Aira había conseguido que el Real Murcia solventase con muchísima dignidad el duro embiste en que se convirtió el descenso federativo que sufrió la entidad grana y su posterior encuadre en el grupo I de Segunda B, lo que les hacía competir con equipos del norte. Al punto de que el técnico que llegó a Murcia proveniente del Racing de Ferrol saldó aquella campaña de tantísimos kilómetros y horas en carretera con una más que meritoria segunda plaza que le permitió disputar la promoción (con eliminación ante el Hércules). Y claro, aquella proeza que se gestó encima con una plantilla confeccionada aprisa y corriendo bien que merecía haberse traducido en una dosis de paciencia que le hubiera ahorrado al técnico la rueda de prensa de despedida que tuvo que dar el 9 de mayo de 2016. Que es justamente cuando lloró, pero también puso las cartas encima de la mesa.

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José Manuel Aira, en el centro, con el entonces director general del Real Murcia Víctor Alonso y el director deportivo ‘Chuti’ Molina. /FOTO: REAL MURCIA

«Nuestro defecto ha sido hacerlo mejor de lo que todos esperaban, en este sentido ha sido uno de nuestros pecados y además se lo he dicho a los jugadores antes de despedirme». Después de un incesante goteo de lágrimas que brotaban de su cara mientras leía una carta en la que se despedía de todo el personal que ha trabajado con él durante las dos últimas campañas en el Real Murcia, el ya extécnico de la centenaria entidad sacó entereza para recalcar que el el hecho de haber sido líderes durante 21 jornadas le había hecho mucho daño a todos, ya que consideraba que el nivel de exigencia fue aumentando hasta que al final se terminó volviendo en su contra. «No me imaginaba hace quince días que pudiera ocurrir algo así. Nada me hacía pensar en este desenlace, pero al final es la votación de un consejo y había partidarios y detractores», dijo.

Pero aparte, Aira lanzó un dardo al nuevo consejo de administración, los grandes valedores de su despido, con sus emotivas palabras hacia la figura del expresidente Jesús Samper, fallecido el pasado 18 de diciembre anterior. «A mi presidente Don Jesús Samper (DEP). Él apoyó todas y cada una de mis decisiones y siempre tenía ese mensaje de ánimo en los momentos malos, nunca me envió un mensaje después de una victoria, y sí siempre después de una derrota. Gracias y siento no haberte podido dedicar lo que prometí en silencio en tu despedida». «El objetivo era jugar el play off y lo tenemos conseguido. Volveríamos a hacer exactamente lo mismo que hemos hecho. No obstante, asumo las realidades, aunque todo lo hecho no merecía este final», concluyó Aira en lo que seguramente recuerda como uno de los episodios más duros de su carrera.

El final de aquella historia no fue tampoco feliz para el Real Murcia. El argentino José Luis Acciari sustituyó a Aira y consiguió con un triunfo en El Nuevo Mirador ante el Algeciras (1-2) asegurar la segunda plaza. Pero lo cierto es que en la promoción no le fueron bien las cosas, ya que sufrió la eliminación del Real Murcia a las primeras de cambio a manos de aquel CD Toledo de Onésimo con el que empató en El Salto del Caballo (0-0) pero perdió en Nueva Condomina (1-2).

Chavero, futbolista entonces grana, había dicho días antes en Twitter «me acabo de enterar de la destitución de Aira. Queremos tirar por el suelo el trabajo de todo un año. Increíble que se le haga responsable a él». Pues resultó profético.