Confidencial: Guillermo Fernández, Óscar Cano y Julio Velázquez, tres grandes amigos

La biografía del entrenador del Cornellà, verdugo del Atlético de Madrid en Copa del Rey, tiene varias reseñas llamativas, como que dejó un puesto cómodo en el Racing por irse al Ejea, o que un cambio de presidente le llevó a tener que abandonar la dirección deportiva del Real Murcia

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Entrenador
Fernández Romo, pensativo, en el transcurso de un partido. /FOTO: @ue_cornella
Que el modesto Cornellá eliminara de la Copa del Rey al mismísimo Atlético de Madrid ha propiciado que una vez más los ojos del fútbol español se hayan depositado sobre Guillermo Fernández Romo. Sobre un madrileño de 41 años que comienza a acumular en el banquillo consecuciones tan importantes y significativas como las curiosidades que encierra su carrera deportiva. O su propia proyección personal, que sólo tocamos ahora porque en algunos casos está estrechamente ligada al mundo del balón. De hecho, ENTRENADORES FÚTBOL ESPAÑA está en condiciones de hacer una revelación que es de estas características y seguro que sorprende a muchos. Ahí va: desde hace ya mucho tiempo, Fernández Romo mantiene una estrecha amistad con dos entrenadores bien conocidos en el panorama nacional: el granadino Óscar Cano, ahora al frente del CD Castellón, y el salmantino Julio Velázquez.
Nos cuentan que los tres se conocieron en un curso en La Toja, la famosa isla de Pontevedra. Y que a partir de entonces han compartido todo tipo de experiencias, lúdicas, como hombres jóvenes que son, pero también deportivas. De hecho, en numerosas oportunidades se han ido a ver juntos partidos de fútbol o incluso el que ha podido estar en paro ha presenciado los entrenamientos de los restantes. Pero no sólo eso: comparten filias y fobias, y como alguien sea enemigo, o contrario a las ideas de uno de los técnicos, lo es de los tres. ‘Oscarcanismo’ en estado puro y duro.
¿Se extraña ahora que en las vísperas del Castellón-Cornellá de la pasada fase de ascenso a Segunda Óscar Cano dijera que se iba a enfrentar a “mi hermano»? Pues bien, esa es una particularidad más de la biografía de Fernández Romo, que es en la que volvemos a centrarnos para reparar en otras circunstancias llamativas.
Por ejemplo, que ha trabajado también en los despachos. En el verano de 2016 se convirtió en el director deportivo de un Real Murcia que sólo le pudo proporcionar 600.000 euros para hacer una plantilla con la que pelear por el ascenso a Segunda A. Pero al producirse el desembarco en diciembre de un nuevo presidente, el inefable Raúl Moro, se tuvo que marchar.
Y ponerse el traje de bombero; en Sabadell salvó al equipo arlequinado del descenso a Tercera en 16 partidos de infarto. Al año siguiente tuvo que hacer otro milagro similar con el Jumilla: pasó de ser el director deportivo a colocarse como entrenador en los cinco últimos partidos ligueros del cuadro vinícola, en los que el madrileño obtuvo 13 puntos de 15 posibles.
Y así hasta que en el verano de 2018 y tras firmar un contrato de larga duración como director de cantera del Racing de Santander, decidió dejar el puesto para irse a entrenar al modesto Ejea de los Caballeros, un recién ascendido a Segunda B que parecía claro candidato al descenso. Lo mantuvo, sí, pero perdió el premio que tenía estipulado de convertirse en secretario técnico de la formación cántabra para el supuesto finalmente concretado de ascenso de los santanderinos a Segunda división. Y ya de hay al Cornellá, que es donde llegó, más que baqueteado.