Confidencial: El pequeño lío junto al banquillo de Salmerón en Matopiñonera

La ubicación de la jefa de prensa del cuadro pacense en el partido ante el San Sebastián de los Reyes dio pie a un cruce dialéctico que erosionó la convivencia. El cuadro madrileño alega que le podía haber caído cualquier tipo de castigo

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Salmerón
José María Salmerón ordena una jugada en un partido del 'Recre'. /FOTO: recreativohuelva.com

Mientras en Córdoba echan la vista al partido de mañana en el Nuevo Vivero ante el CD Badajoz y alertan que a los andaluces tradicionalmente no se le ha dado bien enfrentarse a equipos dirigidos por José María Salmerón -dos derrotas y tres empates es a lo más que llegaron los blanquiverdes en cinco partidos- ponemos el foco de la linterna en algo que sucedió junto al banquillo del almeriense el pasado domingo en el estadio Matopiñonera. (SIGUE DEBAJO)

Todo surgió después de que efectivos del gabinete de comunicación del San Sebastián de los Reyes  advirtiera que su homóloga en el CD Badajoz, Virginia Rodríguez, se había situado junto a la banqueta de Salmerón ataviada con el peto amarillo que identifica a los efectivos de la prensa gráfica. Y eso motivó que la trabajadora del cuadro madrileño le recordara a su compañera que en esa ubicación no podía situarse. Argumento al que Rodríguez replicó que siempre había procedido así y que nunca se le había llamado la atención. (SIGUE DEBAJO)

Opinión: Suena Munitis

En el enfrentamiento, los empleador del club madrileño le recordaron que es en los fondos del campo, detrás de las porterías, donde deben situarse los fotoperiodistas. Y que si se producía alguna reclamación u observación en el acta arbitral -lo que no se acabó produciendo- era el San Sebastián de los Reyes quien iba a tener que responder.

Lo cierto es que a quien correspondió también advertir de la circunstancia fue al colegiado de la contienda. O al delegado federativo, quien al término de los noventa minutos adujo que no había advertido la posición de Rodríguez.

Al final, Rodríguez hizo caso omiso, pero la sangre no llegó al río. Eso sí, las relaciones entre profesionales quedaron erosionadas.