Confidencial: Jémez, la ilusión de un niño chico que explora posibilidades exóticas

El agente del entrenador canario-cordobés mueve la opción de que éste pueda entrenar a la selección de Ghana. El estratega no necesita el fútbol para vivir, sino para sentirse realizado

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Entrenador
Paco Jémez, a la salida de un encuentro tras ser aclamado. /FOTO: TWITTER

El entrenador Paco Jémez no necesita el fútbol para vivir, lo necesita para sentirse realizado. Y después de un tiempo de inactividad, desarrolla la ilusión de un niño chico por poder volver a los ruedos y demostrar que en su caso lo mejor está por llegar. Es por ello por lo que no se cierra a ninguna posibilidad por exótica o extravagante que pueda parecer. De hecho, ENTRENADORES FÚTBOL ESPAÑA ha podido conocer que su representante, Daniel Muñoz, está explorando la opción de que el técnico cordobés-canario se ponga a los mandos de una selección ahora de capa caída, pero que llegó a ser cuarto finalista del mundial en Sudáfrica.

Es la última gestión que se conoce en referencia a éste que con tal de sentirse útil estuvo dispuesto a entrenar de forma gratuita la pasada temporada al equipo de la ciudad en la que reside: el Deportivo de la Coruña. O que ha declarado abiertamente que uno de sus deseos sería entrenar en todos los equipos en los que ha jugado, entre los que se encuentra un Real Murcia que se encuentra en la Segunda RFEF. Una categoría en la que estamos seguros que no se le caerían los anillos.

A Jémez, da la sensación, le ha hecho daño la franqueza de su discurso. No se arruga ante nada ni ante nadie y no permite que en su presencia se discutan valores o cuestiones que para él están fuera de toda duda. En este sentido, aún resuenan los ecos de una refriega que tuvo con un periodista mexicano que le venía a achacar que no comprometiera lo que no podía: que Cruz Azul llegara a la liguilla por el título. Al preparador le habría resultado más cómodo lanzar un brindis al sol y asegurar que lo conseguiría pero se removió la honestidad de su fuero interno y no juró lo que no podía jurar, esto es la consecución de unos determinados resultados. Sólo prometió lo que estaba a su alcance: trabajo. Y todo, a costa de soportar las embestidas del comunicador y defender sus argumentos con vehemencia.

Ahora bien, que en defensa de lo que él entiende justo pueda llegar incluso a levantar la voz, o a mostrarse brusco, no exime a Jémez de tener la humildad necesaria como para pedir disculpas cuando resuelve que se ha equivocado. Y no, no son reacciones de cara a la galería, son gestos que puede desarrollar en la intimidad ante modestos y sin esperar como contraprestación los aplausos de unos terceros que no existen.