El ritual de Lim y una fricción con Bordalás

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Entrenador
José Bordalás, en el día de su presentación en el Valencia. /FOTO: OFICIAL

Como colofón a varias semanas de marcada incertidumbre, el pasado 27 de mayo el alicantino José Bordalás se convirtió el nuevo entrenador del Valencia hasta el 30 de junio de 2023, con la opción de aumentar la vinculación un curso más. El técnico se despidió del Getafe y el club blanquinegro oficializó su incorporación inmediata al proyecto de Peter Lim. La profecía llegaba al mismo par y ésta ha comenzado a tomar visos de realidad.

Y ésa es que Bordalás no sería (ni es, de hecho), la excepción del singapureño. De un dirigente que vino mostrando una facilidad pasmosa para defraudar a los entrenadores, Marcelino García Toral o Javi Gracia son otros ejemplos, al poner en marcha su habitual ritual. Este es, incumplir promesas. Prometer reforzar la plantilla ché, no hacerlo y ni siquiera dar la cara, aunque sea de forma telemática.

Bien que lo sabe Bordalás, quien se está quedando con todas las ganas de hablar aunque sea por esta vía con el magnate para trasladarle la necesidad de reforzar el colectivo. Por el momento, el Valencia sólo ha registrado bajas, y las que pueden estar llegar, pero ninguna contratación. Y claro, eso le preocupa al técnico de cara a una segunda vuelta del campeonato en la que todos y cada uno de los rivales están mejorando sus respectivos colectivos.

El desencuentro ya se está produciendo, desvela Superdeporte, y la amenaza de una primera fricción es ya una realidad. Hasta el momento, Bordalás ha sido prudente y comedido, el cierre de la ventana de fichajes, y sobre todo sus frutos, pueden marcar un antes y después en la relación entre el capataz y el empleado.