José Alberto: «Soy feo, calvo, gordo, pero eso no tiene nada que ver con lo que sé de fútbol»

El técnico asturiano del Málaga CF, equipo que lleva seis jornadas sin ganar, lamenta que por decirse que tuvo un ronce con un espectador "se me dieron hostias a diestro y siniestro"

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José Alberto López, en el encuentro ante el Huesca. /FOTO: MÁLAGA CF

El Málaga CF ha encadenado seis jornadas sin ganar, cuatro saldadas con derrota y dos con empate. Pero esa mala dinámica, que ha supuesto haber caído hasta la undécima posición, con treinta y un unidades, a seis de la fase de ascenso, no desespera ni crea malestares de conciencia a su técnico, José Alberto López, que en unas declaraciones en Cope Málaga ha salido al paso de las críticas que recibe. «Soy feo, calvo, gordo, pero eso no tiene nada que ver con lo que sé de fútbol», ha señalado.

El preparador explicó que «lo de los cánticos es algo normal, la gente quiere ver a ganar a su equipo. No hay nada en mi contra, ni de nadie, sólo que no veían lo que querían y la tomaron con el entrenador, que es algo normal. Pero el domingo la gente se fue satisfecha a pesar de no ganar. Las críticas las tomo con normalidad. Es un sitio espectacular y un club que hace nueve años estuvo en Champions. Pueden doler ciertas cosas, soy una persona que aunque venga de fuera soy hombre de club. Ahora vivo por y para el Málaga».

Al respecto de las críticas de las que se trata de aislar, José Alberto, ha indicado que «me llegan las cosas que no son justas, no es de recibo que se diga que (en el partido ante el Sporting, saldado con 2-2 en La Rosaleda) me voy en el minuto 88 y me fui 30 segundos antes porque pensaba que había pitado el final. Nunca abandonaría a mis jugadores, son sagrados. Nunca abandonaría a mi equipo. Todo el mundo que me ve en la calle no creo que tenga queja de mí, hablo con todo el mundo, soy una persona cercana, normal».

De igual manera, José Alberto ha lamentado que «alguien filtró que tuve un problema con un espectador y fue solo una conversación normal. Menos mal que había gente delante. Luego dicen que los entrenadores o los jugadores son unos vinagres porque no se paran, pero lo entiendo en ciertos momentos. Se me dieron hostias a diestro y siniestro por algo que no había pasado y fue injusto, no se fue justo conmigo. Soy un hombre de club, vivo 24 horas pensando en el equipo, creo que en la plantilla y estoy súper feliz de estar en esta ciudad y este club”.